martes, 20 de septiembre de 2011

No hay ying sin yang

Hace tiempo que no escribo, uno busca siempre un rato, un hueco, un momento de inspiración o tranquilidad para hacerlo. Voy a intentar volver a buscar ese momento, porque me gusta escribir, porque me relaja.

Hoy me apetecía hablar del famoso ying yang. Llego a la conclusión de que todo en esta vida tiene una fuerza complementaria u opuesta.

Hablemos de política, básicamente se resume en uno contra otro. Hoy en día uno ya no quiere que le votes a él, sino que no votes al otro. Intentan hacerte ver que son diferentes entre sí, intentan manejar nuestras mentes volviendo a rincones pasados, volviendo a personas que anduvieron escondidos en la sombra, ocultas bajo su propio poder, haciendote ver que son la misma persona que la que existe hoy en día.

Hablemos de deporte, hablemos de los deportes más famosos por excelencia en nuestro país, ocurre igual. Para ver las diferencias con respecto a la política solo basta encencer nuestro televisor, nuestra radio, leer la prensa, navegar por internet, y ¿Qué nos encontramos? .... Nos influye, nos afecta, nos sentimos mejor con nosotros mismos cuando vemos al otro mal, sufriendo, vamos... jodidos.

Hablemos de nosotros, de ese compañero capullo que nos hizo la vida imposible en la carrera, de ese intruso inconpetente que busca destacar sobre tí, de esa niña que vestía mejor que tú, que lo sabía y encima te vacilaba de nueva prenda.

Hablemos de amor, de gente que desprende felicidad por los poros teniendo que rechazar muchas metas profesionales por incompatibilidad. De gente que antepone su profesión a su vida personal, a conocer gente, a poder compartir vivencias y sentirse amado.

Nos pasamos la vida buscando el equilibrio de la balanza, unos lo consiguen como trapecistas que andan por una cuerda tirante con los ojos vendados, otros parece que no hemos leido bien las intrucciones que nos dieron al aparecer en este mundo y vamos cometiendo errores una y otra vez para poder entender por donde hay que ir para equilibrar.

No nos engañemos, tan necesario es para un Madrid que haya un Barça, para la izquierda una derecha, para mí que hubiese un compañero que me obligara a superarme día tras día.

Si alguien sabe el punto exacto de donde está el equilibrio perfecto, que se ponga en contacto conmigo, la razón es aquí.



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